Componentes de The Past Is Now

Si hace pocos días hablábamos del aniversario del blog y os contábamos algunos cambios que llegan en esta segunda temporada, hoy os contamos quienes somos y cuales son nuestras aficiones.

Antonio Guerrero – Cabesa Freeman

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Antonio Guerrero aka Cabesa Freeman

Desde que tengo uso de razón he tenido un ordenador o una consola en mis manos, mi padre es un gran consumidor de tecnologías y siempre ha tenido los últimos avances en casa. Por este motivo he tenido en mis manos muchos aparatos y juegos diferentes.

Lo primero que recuerdo era un Pc Amstrad en el que jugaba con mi hermano y mi hermana a Head Over Heels, al que llamábamos “el perro y el gato”. Vivíamos en un pueblo costero pequeño y no conocíamos a muchos que tuvieran también ordenador, ni que supieran que con un ordenador podías cargar aquellos juegos que teníamos y que sin enseñarlos no podíamos explicarlos. No obstante, juegos como Wizball o Batman llegaron hasta nosotros.

Una consola de madera con el Pong y un cartucho de multideportes, me dejan el recuerdo solo del aparato debajo del mueble del televisor (que luego sabría que era una SD-050) y posteriormente una Atari 2600 llegó a nuestro salón para quedarse con sus dos joysticks, recuerdo perfectamente como mi padre soldaba el mando una y otra vez porque los machacábamos con saña arrodillados en la alfombra frente al televisor.

Entonces llegó nuestro primer PC, un flamante 286 que iba a 8 MHz o a 12 con el turbo,  que siempre estaba puesto, y que nos enseñó las delicias de muchos juegos que caían en nuestras manos, Another World, Sito Pons, Prince of Persia, Carlos Sainz, Trolls, Commander Keen, Double Dragon, X-Wing, Terminator 2, Prehistorik, Crystals of Arborea… Muchos juegos con los que pasamos muchas tardes de merienda combinando el bocata de nocilla con el teclado y que nos enseñaron mil historias fabulosas. Gracias a este ordenador conocí las Aventuras Gráficas de las que quedé prendado Maniac Mansion, Indiana Jones y la última cruzada, Atlantis, Space Quest, King Quest y por supuesto Monkey Island, el juego que tantas y tantas veces he completado, llegando a creer que la isla de Mêlée era una ciudad real a la que soñaba con mudarme. Probablemente este tipo de juegos sean los que mas me han llenado en mi vida.

Este Pc lo alternaba con una Master System II que cayó por navidades, vivía en una urbanización pequeña y dos de mis amigos tenían “la master” y otros Pcs empezaron a llegar al barrio; por mucho que jugaba a la consola, me gustaban más los juegos de Pc ya que los sonidos de ese altavoz interno o “Internal Speaker” (que era lo que elegíamos en los juegos “para que sonase el ordenador”) me gustaban más que los sonidos que podían salir de la mayoría de juegos de Master System.

En esta época acudía las tardes de los Sábados y las mañanas de los Domingos a gastarnos lo que tuviéramos en los dos salones recreativos enormes que había en mi pueblo, recuerdo con codicia las monedas de cinco duros que rebosaban de la riñonera del dueño. Si llegabas a primera hora de la tarde, justo cuando abría, te llevabas algún crédito gratis cuando encendían las máquinas.

Empezaron a salir coleccionables con juegos de PC como por ejemplo, Pc Games con Heimdall 2 que salía en la tv cada 15 minutos en la época en la que nos aprendíamos los anuncios de la tele (echo de menos estos coleccionables). Cambiamos de Pc pasando por Pentium 100 y un K7 700 con Duke Nukem, Baldurs Gate, Starcraft, Warcraft, Hexxen, Crusader No Remorse o el magnífico Half-Life, que trajo todo un universo de mods, Sveen Coop era de mis favoritos y esas tardes y veladas de cibercafé con Counter Strike son simplemente irrepetibles.

Son muchos títulos los que pasaron por mis manos y exploré muchos sistemas, pero he de reconocer que World of Warcraft me absorbió durante 6 años y aunque me lo pasé muy muy bien jugando a WoW, hubo otras consolas que no viví de cerca, jugando solo a ratos y a pocos títulos. Eso sí, gracias a esto me encanta sentarme a hablar con Adrián aka Ivelias sobre juegos de consola, me completa muchos datos que me faltan y me recomienda joyas que no puedo dejar escapar, a la contra, él no conoce muchos juegos de pc, lo que me permite contarle mi experiencia en videojuegos desde otro punto de vista distinto.

Esto mismo fue lo que nos impulso a meternos en la aventura de crear un blog de juegos como The Past Is Now, un sitio donde hablar sobre los juegos que nos gustan y nos gustaron, sin dejarnos llevar por si son triple A o poco conocidos, metiéndonos en la esencia de lo que nos hizo alucinar con ese juego y porque lo sentimos de una manera especial. Aquí solo encontraréis juegos que nosotros consideremos buenos o muy llamativos, y este será el rumbo que llevemos también en esta segunda temporada.

 

Adrián Plaza – Ivelias Zero

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Adrián Plaza aka Ivelias Zero

Nadie de mi familia podría imaginar que el 12 de julio del 91 sería el día que encauzó mi vida a mundos repletos de píxeles, polígonos y aventuras sin igual mostradas a través de una pantalla. Ese día apareció en casa una NES junto al legendario Super Mario Bros. No recuerdo mi vida sin aquella consola debajo del televisor junto a dos mandos y un joystick que mi padre se empeñaba en usar por su antigua afición al Pong. Poco a poco fueron apareciendo otros juegos como Chip & Dale, Bart vs The World, Willow, Burai Fighter, el infame Knight Rider o Megaman 3, un juego que mi madre se pasó mucho antes que yo.

Todo lo que sucedió después es una completa amalgama de juegos por doquier: allá donde fuese el videojuego formaba ya parte indispensable de mi vida. En casa de distintos primos me maravillaba con Master System o con Mega Drive, mi amor por SEGA ya llegaba a niveles insospechados pese a que nunca tuve una propia en casa hasta muchos años después. Junto a esto, los piques en las recreativas en los bares y puestos de chucherías sentado en un taburete por que no llegaba a alcanzar bien el joystick por entonces ya se convirtió en algo cotidiano.

Más tarde llegaría de regalo de reyes una Game Boy junto a un Super Mario Land y el famoso cartucho de Tetris. Me desperté ese día a las 7 de la mañana para abrir los regalos, le metí 4 pilas y no paré de jugar hasta que las cabalgatas de mi barrio no se pusieron en marcha. Aquella máquina revolucionó a todo mi grupo de amigos, y eso que la consola la tuvimos de forma muy tardía. Los cartuchos de la portátil circulaban de amigos a colegas y de colegas a primos y viceversa, pasaron por mi máquina gris docenas de juegos, dándole intensivamente a los dos primeros Pokémon. Las tardes y tardes sentados en las entradas y escaleras de los bloques de pisos enchufados al Cable Link para clonar criaturas de forma sistemática y con el que también teníamos batallas en las que en muchos casos nos jugábamos hasta un “pateo” para quien perdiese. En el barrio de Antonio – Cabesa y mío siempre hemos sido hardcore gamers.

Mientras tanto, el vicio en los salones recreativos no había parado.

Por entonces mi primo Alberto que es algo más pequeño que yo empezó a jugar conmigo de forma cooperativa, sin contar con su inestimable ayuda para rogar a nuestras madres por la deseada “moneda del agujero”.  A partir de ahí comenzaron las proezas. No recuerdo que ninguna máquina se nos resistiera con cinco duros: Metal Slug, Spin Masters, Final Fight, Super Pang, Three Wonders, Hook, Snow Bros entre muchos otros títulos.

En el 98 apareció SEGA Saturn en casa junto a una buena pila de juegos a los que le di muchísima caña, dándole en especial a Daytona USA, NiGHTS into dreams, Fighting Vipers y al regulero Skeleton Warriors. Pero no tardaría en llegar mi consola. La consola.

Playstation llegó tarde, si mal no recuerdo en verano del 99, y aquello si que hizo que me explotará la cabeza. Los RPG llegarían a mi vida y de que manera: Final Fantasy VII ocupó decenas de horas de mi vida en distintas partidas y cambió mi manera de concebir el videojuego. Aquella historia fascinó a medio mundo occidental y a mi me tocó de lleno, haciendo que el rol por turnos sea sin dudas mi videojuego estereotipado.

Más tarde llegaría Playstation 2 y al poco mi primer PC, al cual le eché muchas horas a juegos online con mi conexión de 56Kb que tampoco daba para mucho pero que daba el avío para jugar a Battlefield 1942, Counter-Strike y Diablo II, aunque el juego que me haría engancharme de verdad al ordenador durante tres años es a World of Warcraft, y a partir de abandonarlo he compaginado el PC y las consolas, siendo la segunda las plataformas que uso de manera habitual.

The Past is Now nace de conversaciones hasta altas horas de la noche con Cabesa Freeman y otros amigos en las que compartimos viejas y nuevas experiencias directamente relacionadas con el videojuego, de las que hora os hacemos participes a través del podcast y el blog.

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