Cuando jugué por primera vez a Kingdom Hearts me subió el hype por las nubes. ¿Una mezcla entre Final Fantasy con personajes de Disney?, probablemente nadie hubiese apostado en su momento que se crearía un crossover que a día de hoy forma un pilar fundamental de la compañía Square-Enix. ¿Pero a costa de qué?

La primera vez que jugué a Kingdom Hearts sería ya a finales de 2003, y exprimí el juego como pocos lo han hecho: las naves gumi, coleccionar armas y derrotar a Sephiroth no eran tareas sencillas. La música de aquel juego y la historia me cautivaron por completo y sigue siendo un juego que hoy día conservo un recuerdo muy grato sobre él. Sin embargo a partir de su segunda parte, Kingdom Hearts II, la cosa comenzó a cambiar.

Parte de la magia del juego anterior se quedó en el camino en pos de crear un juego en el que primó la acción y la espectacularidad de los combates, y complicando la historia para abrir unos cuantos hilos argumentales que desvanecían la simpatía de los mundos de Disney, relegando a simples escenarios donde transcurre una trama bastante más oscura que la original, pero que bajo mi estricta opinión, no le llega a la punta de los zapatos del juego lanzado en 2002.

A partir de ahí comenzó una política abusiva por parte de Square-Enix en el que las historias de los personajes son difusas, los spin-offs se han sacado y vuelto a sacar hasta la extenuación, y en total llevamos 10 juegos en total sin contar con los “Final Mix”, “Re:” y las versiones HD. Una auténtica sangría.

Lo que un día se convirtió en una saga espectacular y llena de magia, se ha convertido en una churrera, y llevamos esperando una continuación de la trama principal 12 años, y para colmo vuelven a retrasar la fecha de nuevo para 2018. No se cuantas van ya, pero desde luego a muchos jugadores, entre los que me encuentro, el interés por la historia de Sora, Kairi y Riku ha desaparecido salvo el regusto de lo que fue entonces, y en parte se tiene hasta algún atisbo de esperanza en que Kingdom Hearts III pueda llegar a ser un juegazo, que eso no lo duda nadie, pero para entender su historia probablemente tengamos que tragarnos decenas de horas de spin-offs y juegos de cambalache para poder comprender ciertas situaciones que se darán dentro del futuro título que de nuevo está en el aire, pero que como hace no se ya cuantos años, no echo ya de menos por que la paciencia digan lo que digan, tiene su límite. Con omnilátigo a Tetsuya Nomura.